
Sogamoso Boyacá Colombia.
Historia Indígena de Sogamoso Boyacá.
En tiempos prehispánicos, el valle de Sogamoso estaba habitado por un grupo de la Familia Indígena Chibcha denominado Mwiskas, grupo que habitaba en el sagrado Valle de Iraca que significa “luz grande de la tierra”, que comprendía los territorios de Sogamoso; Gámeza, Busbanzá, Toca, Pesca, Firavitoba y Tobacía. El valle estaba habitado por indígenas que se dedicaban a la agricultura, la minería, la cerámica, los tejidos, la orfebrería, los trabajos en piedra, y carbón mineral. La familia era un valor muy importante para los Mwiskas, donde gobernaba el padre y vivía con sus hijos casados y sus esposas, las hijas de El vivían con la familia del marido al casarse, al morir un jefe del grupo familiar un cacique, el mando pasaba no a su hijo sino al sobrino que fuese hijo de la hermana mayor del fallecido. Los clanes familiares formaban tribus bajo la jefatura de caciques. Los Mwiskas del Valle de Iraca eran muy respetuosos y creyentes de su religión, la cual se fundamentaba en el culto a diferentes figuras sagradas para ellos, como el sol, la luna, la lluvia, las nubes, las estrellas, el agua, el relámpago, la tierra, la rana, las aves, etc. El sol era la máxima figura sagrada para los Mwiskas, representaba para ellos la imagen divina de la creación y el gran benefactor de sus campos de siembra, ya que les brindaba por medio de la luminosidad y calor la energía necesaria para obtener las mejores cosechas, los indígenas también observaban al sol como su protector hacia los males, las epidemias, las guerras, las tempestades y los enemigos.
La figura sagrada de la rana, significaba otra fuente importante de conocimiento para los Mwiskas en esta parte del valle, ella les hacia determinar cuando iba a llover, caer heladas, cambiar los tiempos de seco a invierno o al contrario, por medio de su canto que hacia coro con ranitas y sapos; que sincronizaban en una sonora y agradable voz. Hay mucho de cierto cuando la doctora Lilia Montaña de Silva Celis afirma: “El oído del aborigen escucha lo que dicen los pájaros sabios cuando se apaga el sol, y oye hablar a los árboles en el silencio de la noche”.Los dioses sagrados de los Mwiskas significan mucho para los indígenas, ya que estos dioses los protegían y ayudaban en todas sus necesidades, al llegar los Españoles cambiaron bruscamente sus creencias religiosas y aunque adoptaron una nueva religión su respeto por la tierra, la naturaleza, los animales y el agua no cambiaron, lo que significa una gran medida de referencia para el presente estudio, que nuestros antepasados mwiskas valoraban en gran medida el no atentar contra la naturaleza, su bondadosa diosa benefactora, hoy este valor se refleja en el cariño y apego que los campesinos sogamoseños sienten por su terruño y sus animales.
Los españoles llamaron de diferentes maneras al territorio mwiskas del Valle de Iraca, tal vez porque se les dificultaba el dialecto indígena y a la vez ayudados porque el tiempo en que llegaron a Iraca, estaba gobernando un cacique con un nombre difícil un poco para pronunciar; se hablo de un Soagamoxo, Sugumunxe, Suagamoso o Sohagamoso, Suagamunxi, Suamox o Sugamuxi; el hecho es que el nombre de Sogamoso así se haya tergiversado por la lectura y relatoría de los españoles, tiene sus orígenes en el mismo Bochica, el cual, según historiadores, se le conocía con el nombre de Sugumonxe que significaba santo que se hace invisible y habita un lugar no habitado por el pueblo.
Bochica llegó a Iraka a fundar el centro de la suprema doctrina del sol, instruye al cacique Nompanen y a todos los indígenas sobre buenas costumbres, el respeto, la moral, los oficios, las ceremonias indígenas al sol; tal vez por eso la ciudad sagrada de Iraka, era el lugar de adoración al sol y Sua (SOL) y Mox (Moxa=Niño victima) darían el carácter de lugar sagrado de sacrificio al dios sol.
Aunque se debe reconocer, que desde tiempos prehispánicos, los indígenas Mwiskas ya sabían de las características populares del sol, como su gran luminosidad y brillo solar, lo cual hoy está científicamente comprobado en que Sogamoso recibe un mes más luz solar comparado con el resto del territorio Colombiano y que es únicamente superado en el mundo por un pueblo ubicado en el centro de Australia; los Mwiskas por ejemplo ubicaron al templo del sol en el lugar exacto donde se pierde la sombra solar en el momento del cenit en un determinado mes del año, lo que significa que los Mwiskas tenían un avanzado conocimiento sobre astronomía.
Primeros pobladores
Los muiscas o chibchas del valle de Sogamoso hallados por los conquistadores españoles en 1537, eran descendientes directos de los grupos humanos que unos once mil años atrás comenzaron a dejar la migración en la América meridional y se asentaron en el altiplano cundi-boyacense, dedicándose a la caza y recolección. De esos grupos sólo se han encontrado vestigios en el sitio denominado El Abra (en la Sabana de Bogotá). Así mismo, las primeras actividades hortícolas y la fabricación de una rudimentaria alfarería se remontan al año 3500 a. n. e. y la domesticación del cuy o curí aunque aún dependían de la caza y la recolección.
Los cultivos del maíz y la papa, fuentes principales de la alimentación de estos grupos, datan del año 500 a. n. e. en el altiplano cundi-boyacense.
Las migraciones humanas en el oriente colombiano se extendieron aún en el siglo IX de nuestra era y algunos de esos migrantes, pertenecientes a la familia chibcha), se mezclaron con los ya asentados.
Como testigos de esas migraciones primitivas se pueden ver las pinturas rupestres plasmadas en las rocas de El Pilar y Ceibita.
Período muisca
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